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¿Evaluación (y calificación) objetiva o evaluación (y calificación) justa? Ser o no ser, he aquí la cuestión #evaluacion #edufis

Me gusta poner este ejemplo a mi alumnado cuando hablo sobre objetividad y justicia en educación. Supongamos que tenemos dos alumnos. Uno de ellos, Juanito, no viene nunca a clase y, cuando viene, no es muy participativo. Antes al contrario, tiene una actitud más bien pasiva y poco colaboradora. Eso sí, la diosa fortuna le ha dotado de una prodigiosa memoria y, con un poco de esfuerzo, el día antes del examen empolla los contenidos tratados en la asignatura y, dado que en nuestros criterios de calificación tenemos que el valor ponderado de dicho examen es del 80% y la participación de un 20%, pues tiene como calificación final un 7,5. Para más INRI, nuestro examen se basa en realizar preguntas que no exigen más que procesos cognitivos de orden inferior. Solicitamos, básicamente, que el alumnado nos devuelva lo que le hemos soltado semanas antes de manera unidireccional (lo que Paulo Freire denomina educación bancaria). Pepita, que es una alumna maravillosa, viene siempre a clase y, además, es muy participativa. Se nota que le gusta lo que estudia, hace buenas preguntas, se preocupa por recuperar el temario cuando no viene clase y, siempre que puede, amplía información. Sin embargo, el día del examen, “no tiene su día”. Ha tenido fiebre, no ha podido estudiar mucho y, además, la memoria no es lo suyo. Su media final entre el examen y la participación es 7,5. Igual que Pepito.

Objetivamente, los dos tienen la misma calificación y han sido evaluados de la misma manera pero, ¿es justo? Cuando pensamos en la evaluación (y la calificación) solemos obsesionarnos más en afinarlo como un proceso técnico y objetivo, que en un proceso ético y justo. La tradición academicista, enciclopédica, basada en el positivismo y en la racionalidad técnica nos pesa como una loza encima que difícilmente podemos quitarnos. Y, por si fuera poco, la larga sombra de las reclamaciones y las posibles repercusiones desde la inspección educativa amenazan como si el profesorado fuera culpable de homicidio en primer grado. Pero, respecto a la evaluación y la calificación, antes que pensar en cuestiones técnicas, debemos pensar en razones éticas, de equidad y de justicia.

Por esta misma razón, es imprescindible que pongamos en juego procedimientos formativos que impliquen al nuestro alumnado en los procesos de evaluación y calificación. En primer lugar, tiene que haber transparencia. Los criterios de evaluación deben ser conocidos por el alumnado desde el inicio de curso. Además, se tiene que desarrollar un currículo dialogado. Es ineluctable que el alumnado participe en el codiseño de los criterios de calificación. Debatir en clase sobre cuáles pueden ser las actividades de evaluación y cuál debe ser su ponderación respecto a la calificación final, se nos antoja como una estrategia pedagógica de valor incalculable. Durante todo el proceso educativo, se tienen que desarrollar procesos de heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación (este orden no implica grados de importancia). Y, por último, una estrategia que mejora la justicia en la evaluación (y la calificación) es la calificación triangulada. Se trata de una técnica en la que se comparan la calificación del profesorado con la autocalificación, y se debate en público con el resto de compañeros y compañeras acerca de la justicia de dichas calificaciones.

Si ponemos en juego estas estrategias, habremos recorrido un amplio camino en pro de una evaluación más ética, justa y de mayor compromiso social con la equidad.

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¿Sabes cómo hacer, evaluar y calificar un #portafolio? Aquí te dejo un ejemplo #edufis #evaluacionformativa

Este es un documento para entregar al alumnado a principio de curso con el objetivo de que aprendan a elaborar esta estupenda herramienta para el aprendizaje.

Portafolio.

Esta es la rúbrica para evaluarlo y calificarlo.

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Instrumento para la #autocalificación del alumnado #edufis

Este es un instrumento para ayudar al alumnado a autocalificarse al finalizar un trimestre o el curso. Este instrumento parte del sistema de evaluación y calificación que había sido consensuado con el alumnado. El objetivo es que en la columna que pone “% Auto calificación”, el alumnado ponga la nota que considera justa acorde a su trabajo realizado. En “Observaciones” deberían de justificar esa nota.

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¿Sabes lo que es un sistema de #evaluación y #calificación? Aquí tienes un ejemplo real dirigido a FP

Es muy importante que este sistema sea negociado y consensuado con el alumnado desde el principio de curso. La transparencia es fundamental para que la evaluación sea justa. Como puede verse, la alineación curricular parte del resultado de aprendizaje (criterios de evaluación en otras etapas educativas). En un documento anterior se relaciona con competencias y objetivos. No se muestra en este documento por razones de espacio.

Sistema de evaluación y calificación.

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¿Sabes la diferencia entre actividad de evaluación e hito de evaluación? Aquí te lo explico #evaluacionformativa #edufis

La evaluación es una actividad natural que tenemos las personas para aprender. Evaluamos desde que nacemos, continuamente, y a lo largo de toda nuestra vida. Por ejemplo, cuando vamos a cruzar una carretera, recogemos información sobre la distancia hacia la otra acera, los coches que se aproximan y también sobre nuestras propias capacidades para desplazarnos. A continuación, analizamos toda esta información y tomamos una decisión: puedo cruzar o no. Es inevitable, queramos o no, consciente o inconscientemente, evaluamos constantemente las situaciones que vamos viviendo. Y gracias a ello, aprendemos que si los coches están demasiado cerca, lo mejor es no cruzar. En educación hemos “desnaturalizado” esta actividad. Y por eso decimos que en la evaluación educativa hay varios procesos que se dan: recogida de información, análisis de la misma, emisión de un juicio de valor y toma de decisiones. En educación se ha asumido, además, que si no existe un instrumento de evaluación que medie el aprendizaje, no puede considerarse actividad de evaluación. En mi opinión, esto no es del todo correcto. Yo diferencio entre actividad de evaluación e hito de evaluación. Así, las primeras se dan continuamente en el centro escolar si la meta es aprender. Por ejemplo, podemos considerar como actividad de evaluación aquellas situaciones de diálogo compartido que realizamos con nuestro alumnado al finalizar una tarea, una sesión, un proyecto o cualquier otra situación de aprendizaje. No hace falta que haya un instrumento de por medio (físico me refiero, habrá quien considere la observación o el diálogo como un instrumento pero no es el caso). En cambio, los hitos de evaluación son todas aquellas actividades de evaluación en la que media un instrumento y, además, pueden utilizarse con fines calificadores, aunque no es lo relevante. Suelen ser puntuales en el proceso y tienen sobre todo fines de comprobación de que todo va correcto. Debe servir, además, como feedback para el alumnado. Tienen como referentes resultados de aprendizaje, criterios de evaluación o estándares de calidad.